lunes, 4 de julio de 2016

Mijaguito: Una verdad incomoda

Es lamentable que cada año el vertedero de mijaguito sea noticia por la mala o nula gestión que vienen aplicando en el municipio con respecto a la materia ambiental, en la cual coloquialmente consideramos están “RASPAOS”. La disposición final de los residuos le ha quedado grande a la actual gestión y ha llevado a que Acarigua se convierta en una ciudad donde la anarquía y la basura  es lo que  más predomina en su  paisaje urbano,  que la hacen que cada día pierda más su identidad  y siga siendo una ciudad sin ciudadanos, gobernada   sin ninguna visión de futuro y criterio ecológico.

Desde sus inicios el vertedero de mijaguito ha contado con una mala planificación y cada gobernante de turno, solo busca la forma de cómo sacarle una buena tajada al negocio de la contaminación ambiental que allí existe,  sin importarle la  viabilidad ambiental de los proyectos que anuncian. Cada gobernante siempre anuncia la compra de compactadoras o en su oportunidad buscaban la explotación granzón que hay  en las  entrañas del vertedero. Aunque el  tema del manejo de la basura es muy complejo, no lo podemos seguir viendo como una utopía, solo por el  hecho que nunca  lo han asumido con claridad y   responsabilidad esta  problemática.

Con burocracia y demagogia política, no vamos a solucionar nunca el problema de la basura, con estas palabras no buscamos echarle más leña al fuego, pero es necesario recordar que no todo árbol caído sirve para leña, nosotros siempre hemos tratado de ser parte de la solución de los problemas presentando posibles soluciones a la cual han sido indiferentes y esto sencillamente se debe, porque apoyar a un ambientalista es querer hacer las cosas bien, es querer luchar por una ciudad más humana, por una ciudad conservacionista, pensando en un futuro sustentable y sostenible en el tiempo.   


Una disposición inadecuada de los residuos es muy peligrosa, no se puede ser indiferente a la representación de más de 100 mil habitantes que viven  en la zona sur de Acarigua  y que a diario sienten los efectos de toda está contaminación que los está matando. Estar al frente de una función pública como gobernante por elección popular, debe ser y es una gran  responsabilidad en lo social y lo ecológico, pero fundamentalmente un gran compromiso en lo ético y en lo moral,  que  debe estar por encima de la cultura del  contrato y el concreto.

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