Viejo amigo, viejo
roble, el hombre sigue pensando erróneamente que es el centro del universo y
que la naturaleza le pertenece, olvidándose que tan solo somos una
minúscula parte de todo ese maravilloso ecosistema, que tiene en el equilibrio
y la diversidad su mejor sitio de encuentro con la vida y el futuro.
Indudablemente que este
tipo de conducta, evidencia una gran crisis ambiental que toca lo ético y que
sumado al discurso vacio y lleno de mentiras de los políticos de siempre, hace
más gris el panorama, que está llevando sistemáticamente a la
aniquilación de la naturaleza y a la propia especie humana.
Nos estamos quedando sin
herencia y sin querencia, el plan rector de la quebrada de Araure y la zona protectora Mitar, sigue siendo la desidia y la indolencia colectiva,
dentro de un paisaje urbano, sin ideas, sin colores ni creatividad, tan
solo adornados por cajones de cabillas y concreto al vació, completamente
desconectado de lo humano y lo ecológico, casi que ausente de
una fachada o arquitectura que resalte y que le de vida y personalidad a
la ciudad del futuro.
Es un paisaje urbano
perverso, donde el peatón cada día es más irrespetado y reducido dentro
de un espacio que por naturaleza le pertenece. Tan grande y elocuente es
esta desdicha urbana que estamos viviendo, que la ciudad sigue siendo
percibida como una mercancía y son muy pocos los que realmente apuestan por el
rescate y conservación de sus áreas verdes, que en esencia, es su
principal tejido social ha proteger.
Pero las cosas no
terminan ahí y cuando el rio suena piedra trae y ya son muchas las
voces que nos siguen alertando, que Lara nos va a dejar sin agua y sin
desarrollo al entrar en funcionamiento el proyecto “Yacambu-Quibor” y que el
otro proyecto de las “Dos Bocas” no es mas que la estocada final, para
terminar de llevarse el agua que aun nos queda a la población de cabudare, sin
embargo, la gente pareciera que lo celebrara como una muy buena noticia, con
sus botellitas de agua plástica a granel.
En fin, vivimos un mundo
absurdo, donde las autoridades siguen creyendo que comprando mas compactadoras
y haciendo mas rellenos sanitarios van a solucionar el problema de la basura,
cuando la clave para solucionar esta grave problemática, esta en la educación
y planificación ambiental ciudadana.
Es un mundo equivocado,
dominado por la ficción y la estética de la cultura del consumo y la
economía del mercado, donde la defensa de la gente y de la naturaleza pasa a un
segundo plano, y así, difícilmente podamos construir un destino
visible y una patria creíble. Sin embargo, no hay que perder nunca el
entusiasmo y la voluntad por cambiarlo, como tú lo haces “GONZALITO”, desde la cotidianidad del hombre bueno, viejo amigo, viejo roble.
AUTOR: Ing. Belén López
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